La actividad forestal - Federico Falco
Cuentos ubicados en provincia desde un punto de vista geográfico y narrativo. Hay algunos bastante bucólicos - que merecen ser oídos con los Fleet Foxes o Neil Young de fondo- como "Las Liebres" y "La Actividad Forestal". Otros van mucho más allá entremezclando esa suave modorra que recubre los pueblos periféricos: el aburrimiento que congela el tiempo mientras detiene eternamente las vidas de sus habitantes.
Aunque es tal vez "Cielos de Córdoba", un cuento mucho más largo, el que vierte ideas más originales, situándose en el -peculiar-despertar sexual de un niño que básicamente se mueve en un mundo donde los adultos o son discapacitados, o derechamente, persiguen ovnis y símbolos inexistentes.
Releeré Flores nuevas pronto, ya que quedé con una buena sensación tras este libro y creo el anterior merece una repasada.
Matar a un ruiseñor - Harper Lee
El sur de los Estados Unidos descrito mediante la literatura de este libro es de alguna forma lo que también me hacen sentir los Beach Boys sobre California: un lugar que ya no existe , pero el cual es posible alcanzar mediante la música o las letras como es en este caso.
La intransigencia de los adultos y el sesgo racial golpean fuerte, no obstante es la aspiración de sacar lo mejor del espíritu humano-que se ve reflejado en el correcto Atticus Finch- lo que hacen de este un libro entrañable.
Además la voz de la narradora es el prisma idóneo a la hora de presentarnos el relato. Con inocencia ,pero sin escapar demasiado de los horrores de su tiempo
Saga Vol.07 - Brian K.Vaughan/Fiona Staples
Saga ha estado irregular en los últimos tomos (siendo el vol.05 el más débil a la fecha), por ende la previa que situaba a este volumen como el arco en el cual Brian K.Vaughan se centraría en ahondar en la arista más puramente bélica de la serie,generaba expectativa, y a la vista de los resultados cumple-no obstante-más por las desviaciones que por el trecho principal. Reminiscencias al primer amor, hacia no sentir empatía o bien a los peligros de creer pasivamente en algo. Son seis números sumamente duros, aunque tal vez la etiqueta de 'arco de guerra' es demasiado engañosa, ya que si bien son situados en un campo de batalla, la historia se enraíza mucho más en las tangentes de la misma, en las victimas de los territorios en disputas, en sus habitantes y en como esa realidad distorsiona sus creencias. Además -aunque no sé si es spoiler- este tpb debe tener el final más desolador a la fecha. |
Greatest Hits 2016
Lo bacán de lo bacán sin orden alguno (Año anterior)
Películas
Mucha maravilla este año. Aguante Denis Villenueve y Taika Waititi
Hunt For The Wilderpeople (2016)
Arrival (2016)
Captain Fantastic (2016)
Ex Machina (2015)
Howl: El Castillo Ambulante (2004)
The VVitch (2016)
Kubo and the Two Strings (2016)
Bone Tomahawk (2015)
Me, Earl & the Dying Girl (2015)
Prisoners (2013)
12 Angry Men (1957)
What We Do In The Shadows (2015)
The Lobster (2016)
Star Wars: Rogue One (2016)
Libros
Biografías hermosas, retornos brigidos a Haruki Murakami y cuestionamientos a la humanidad de la mano de la ciencia ficción.
La historia de tu vida - Ted Chiang
Instrumental - James Rhodes
La Maravillosa vida Breve de Óscar Wao - Junot Diaz
El Fin del mundo y un Despiadado País de las Maravillas - Haruki Murakami
Qué Vergüenza - Paulina Flores
Crónica del Pájaro que da cuerda al mundo - Haruki Murakami
El Maestro y Margarita - Mijail Bulgakov
Limonov - Emmanuel Carrere
A Sangre Fría - Truman Capote
Trilogía de la Fundación - Isaac Asimov
Dune - Frank Herbert
La Pesadilla del Mundo - Simón Soto
El hombre duplicado - José Saramago
Comic
Rick Remender y Jonathan Hickman están en estado de gracia.
20th Century Boys (Vol.01-07) - Naoki Urasawa
East Of West (Vol.01-06) - Jonathan Hickman/Nick Dragotta
Black Science (Vol.01-04) - Rick Remender/Matteo Scalera
Green Lantern Omnibus Vol.01 - Geoff Johns
Fantastic Four Omnibus vol.01 y 02 - Jonathan Hickman
Fear Agent - Rick Remender
Superman: American Alien - Max Landis
Blacksad - Juan Diaz Canales/Juanjo Guarnido
Descender Vol.02 y 03 - Jeff Lemire/Dustin Nguyen
Deadly Class Vol.04 - Rick Remender
Seconds - Brian Lee O'Malley
Locke & Key Vol.06 - Joe Hill/Gabriel Rodriguez
Tokyo Ghost Vol.01 - Rick Remender
Series
Cosas divertidas y cosas muy darksss
Black Mirror (Temporadas 1 a la 3)
Rick & Morty (Temporada 1; la dos aun la tengo pendiente)
Samurai Champloo
Game Of Thrones (Temporada 6)
Stranger Things (Temporada 1)
Cowboy Bebop
Lost (Temporada 1 a la 6)
Daredevil (Temporada 2)
Westworld (Temporada 1)
One Piece (725-755)
Discos
No escuché muchos discos de este año :(
ECSDLQHP - Run Run (2016)
Varios - La La Land OST (2016)
Amarga Marga - Mi Arma Blanca (2016)
Elliott Smith - XO (1998)
Radiohead - A Moon Shaped Pool (2016)
Elliott Smith - Either/Or (1997)
Explosions In The Sky - EINACDP (2003)
Franz Schubert - Piano Trio No.2
Mozart - Sinfonia 40 y 41
Michael Giacchino - OST Lost : The Last Episodes (2010)
Michael Giacchino - OST Rogue One (2016)
Alexandre Desplat - OST Moonrise Kingdom (2013)
Hechos Pulentos
Ver crecer al Cristóbal este año ha sido la hueá más maravilla de este año y de cualquier otro <3
Películas
Mucha maravilla este año. Aguante Denis Villenueve y Taika Waititi
Hunt For The Wilderpeople (2016)
Arrival (2016)
Captain Fantastic (2016)
Ex Machina (2015)
Howl: El Castillo Ambulante (2004)
The VVitch (2016)
Kubo and the Two Strings (2016)
Bone Tomahawk (2015)
Me, Earl & the Dying Girl (2015)
Prisoners (2013)
12 Angry Men (1957)
What We Do In The Shadows (2015)
The Lobster (2016)
Star Wars: Rogue One (2016)
Libros
Biografías hermosas, retornos brigidos a Haruki Murakami y cuestionamientos a la humanidad de la mano de la ciencia ficción.
La historia de tu vida - Ted Chiang
Instrumental - James Rhodes
La Maravillosa vida Breve de Óscar Wao - Junot Diaz
El Fin del mundo y un Despiadado País de las Maravillas - Haruki Murakami
Qué Vergüenza - Paulina Flores
Crónica del Pájaro que da cuerda al mundo - Haruki Murakami
El Maestro y Margarita - Mijail Bulgakov
Limonov - Emmanuel Carrere
A Sangre Fría - Truman Capote
Trilogía de la Fundación - Isaac Asimov
Dune - Frank Herbert
La Pesadilla del Mundo - Simón Soto
El hombre duplicado - José Saramago
Comic
Rick Remender y Jonathan Hickman están en estado de gracia.
20th Century Boys (Vol.01-07) - Naoki Urasawa
East Of West (Vol.01-06) - Jonathan Hickman/Nick Dragotta
Black Science (Vol.01-04) - Rick Remender/Matteo Scalera
Green Lantern Omnibus Vol.01 - Geoff Johns
Fantastic Four Omnibus vol.01 y 02 - Jonathan Hickman
Fear Agent - Rick Remender
Superman: American Alien - Max Landis
Blacksad - Juan Diaz Canales/Juanjo Guarnido
Descender Vol.02 y 03 - Jeff Lemire/Dustin Nguyen
Deadly Class Vol.04 - Rick Remender
Seconds - Brian Lee O'Malley
Locke & Key Vol.06 - Joe Hill/Gabriel Rodriguez
Tokyo Ghost Vol.01 - Rick Remender
Series
Cosas divertidas y cosas muy darksss
Black Mirror (Temporadas 1 a la 3)
Rick & Morty (Temporada 1; la dos aun la tengo pendiente)
Samurai Champloo
Game Of Thrones (Temporada 6)
Stranger Things (Temporada 1)
Cowboy Bebop
Lost (Temporada 1 a la 6)
Daredevil (Temporada 2)
Westworld (Temporada 1)
One Piece (725-755)
Discos
No escuché muchos discos de este año :(
ECSDLQHP - Run Run (2016)
Varios - La La Land OST (2016)
Amarga Marga - Mi Arma Blanca (2016)
Elliott Smith - XO (1998)
Radiohead - A Moon Shaped Pool (2016)
Elliott Smith - Either/Or (1997)
Explosions In The Sky - EINACDP (2003)
Franz Schubert - Piano Trio No.2
Mozart - Sinfonia 40 y 41
Michael Giacchino - OST Lost : The Last Episodes (2010)
Michael Giacchino - OST Rogue One (2016)
Alexandre Desplat - OST Moonrise Kingdom (2013)
Hechos Pulentos
Ver crecer al Cristóbal este año ha sido la hueá más maravilla de este año y de cualquier otro <3
Inedit Néscafé 2016 III : ‘Biografías’
Gary Numan: Android in la la land
Steve Read y
Rob Alexander | 2016 | Inglaterra y EE.UU. | 85’
El retornar luego de un espacio prolongado
de silencio. El miedo al fracaso y la necesidad de conseguir un puntal
discográfico en el que sostenerse, aparece como una capa primaria con la que
leer este documental, sin embargo, más abajo yacen un montón de cosas más que
convierten este relato de un proceso creativo en el viaje de un ser humano que
no esconde sus trizaduras y a la vez expone la dinámica con su familia, lo que impregna
de sensibilidad a una narración abierta y sin velos.
El trecho que cubre este documental va entre
el 2012 y el 2013, de hecho lo remarcan gráficamente cada vez que hay un salto
temporal para situarnos continuamente, y registra el proceso de composición del
disco ‘Splinter (2013)’ que traería de regreso a Gary Numan en cuanto a lanzamientos
discográficos luego de un receso. Y ahí está lo medular de todo: los fantasmas
que aquejan a un Gary Numan no son los mismos que a una persona de a pie, la
necesidad de mantener un estrellato que se ve lejano en el recuerdo (de hecho
se rememora continuamente con ‘Cars’ un single de tremendo éxito en 1979) y
muestran a un compositor incansable que manufacturaba composiciones de forma
más menos continua pero que teme no conseguir algo lo suficientemente bueno en
esta época.
Y ahí no se es mezquino en cuanto a la
exposición de los sentimientos del protagonista; haciendo notar los vaivenes
emocionales que muchas veces lo han quebrado durante su carrera, el como el
maquillaje esconde más arrugas cada año o simplemente los altibajos en su
relación con Gemma O’Neill producto de un declarado Síndrome de Asperger. La
encrucijada donde se encuentra es clarísima.
‘I Am Dust’ sonará gran parte de la cinta,
adornando los viajes familiares en una casa rodante, o la mudanza a EEUU, y
será irremediablemente en esos pasajes de carácter más cotidiano: Una Gemma hablando
de cómo pasó del fan club de Numan a ser su esposa, o él hablando con sus hijas
Rave, Echo y Persia mientras ellas tararean ‘Cars’ vuelven el retrato de una
estrella repleta de desasosiego en una figura con la cual es imposible no
sentir empatía.
Sex Pistols: The filth and the fury
Julien Temple
| 2000 | Inglaterra | 108’.
A veces pasa que el mito que envuelve una historia es casi tan grande
como la música que la sostiene. En el caso de los Sex Pistols éste incluso
sobrepasa a su música.
Creadores de éxitos como ‘Anarchy In The UK’,’God Save The Queen’ o
‘Holydays In The Sun’ que fueron aglutinados en un solo álbum (Never Mind The
Bollocks,Here´s The Sex Pistols, 1977) y el único que sacarían durante su
meteórica carrera de 26 meses sirve como una musicalización para un documental
que no claudica , ni afloja al momento
de darle contexto al surgir de la banda, así como a las extremas relaciones
personales que habían dentro de la misma.
Por ello veremos el caos imperante con un descontento civil a mediados de
los 70’s en un UK que se veía convulsionado por lo mismo y que abriría brechas
desde las cuales estos jóvenes nihilistas -en el sentido más estricto de la
palabra- se abanderarían en una trinchera en la que todo el mundo era un
enemigo.
Y es que suena a cliché el marcar como
principales atributos de una banda punk la drogadicción, la violencia, el sexo
y la irreverencia, y es que tal vez a estas alturas sea un cliché, pero quienes
lo inventaron fueron los Sex Pistols. Shows peligrosos, y desencuentros con una
prensa que los desaprobaba abiertamente todo queda registrado en la poco más de
hora y media de documental.
Como siluetas vemos los testimonios de
Johnny Rotten o Malcolm McClaren quienes ya con 25 años a cuestas (cuando se
grabó el documental) se hacen cargo del mito contando su versión de los hechos;
incluido claro el destino aciago de Sid Vicious producto de las drogas o bien
el escabroso asesinato de su novia Nancy Spungen. Una pieza de historia que le
hace honor a su nombre y narra sin edulcoramiento la inmunda y furiosa carrera
de una banda icónica.
Inedit Néscafé 2016 II : ‘¿Qué pasaría mañana si la música desapareciese?’
En su 13va
versión el festival de cine y documental Inedit Nescafé trajo consigo,
además de una predominancia del punk como tema central y varias cintas enfocadas
en las biografías de músicos y bandas, una cantidad razonable de material de
carácter más satelital que tienen relación con la música, pero su enfoque
revisa aristas menos visibles poniendo el foco en la historia que se cuenta
por sobre la predominancia del nombre de un grupo; es en este nivel de la
grilla dónde nos topamos con cintas atractivas como ‘I Am Thor (2015)’ o ‘Sonita
(2015)’ y donde generalmente está lo más llamativo del festival, consiguiendo
traer piezas de difícil acceso, incluso en la era del internet, para el público
en general.
Lamentablemente la cantidad de pases que
tiene cada película muchas veces hace difícil congeniar los tiempos y quizás
varias de estas cintas podrían haber tenido una mayor repercusión al tener
aunque fuese una o dos pasadas más. Más allá de ello, y como se decía más
arriba, la tesis, el mensaje o el hilo conductor que nos plantean puede llegar
a ser mucho más que interesante.
Imagine waking up tomorrow and all music
has disappeared
Stefan
Schwietert | 2015 | Alemania | 83’
Bill Drummond es una especie de activista
contracultural que con un pasado muy singular (tuvo una banda pop (The KLF) de
la cual hizo desaparecer cualquier vestigio y registro de su música, así como también
generó revuelo por quemar un millón de libras en billetes) en este documental
trata de llevar a cabo un experimento musical en el cual nos plantea, como
espectadores, la siguiente pregunta: ¿Qué pasaría si mañana despertásemos y
toda la música que conocemos hubiese desaparecido?
Ya no solo hablando de grabaciones, sino
también de los instrumentos con que eran tocadas, todo rastro, volver a un
punto muerto en la historia donde no existe la música como la conocemos hoy. No
obstante lo que busca plantear va más allá de lo situacional, sino que va de reimaginar
las capacidades de las personas para poder crear.
Es por ello que se embarca por todo Gran
Bretaña y parte de Europa en su proyecto titulado The 17. El cual ocupa
a personas comunes y corrientes: obreros, trabajadoras de fábricas, monjas,
taxistas etc, para que emitan una melodía, sonido, etc para que posteriormente
él los reúna en una sola gran pieza musical.
Eso sí, limita la escucha de la pieza
terminada solamente a las personas que participaron como parte del proyecto
interpretando sonidos. Se asume por ende, en el documental veremos como va
reuniendo las interpretaciones- hay una escena en Berlín particularmente bella
donde se coordina un efecto surround alrededor de una plaza con la colaboración
de muchos transeúntes - más nunca escucharemos el resultado final.
En definitiva una de esas cintas que es toda
una experiencia ver, más allá de cierto pasaje interactivo con la audiencia de
la sala, y que realmente consigue generar la inquietud en el espectador si
realmente tener todo a mano, no estará menoscabando nuestra capacidad creativa
como sociedad.
Raving Iran
2016 | Sue
Meures | Suiza | 84’
El florecer de la música en parajes tan
inhóspitos como los lugares donde los quiebres sociales, políticos y culturales
luchan más bien por una sobreposición obligatoria, que por el natural fluir de
la misma, lucen muchas veces como muros inescrutables que impiden cualquier
atisbo de libertad. Es interesante por ello mismo el relato que cuentan Anoosh
y Arash, dos Djs que habitan en Teherán y tratan de hacer llegar sus sonidos
enfocados en el house, hacia la masividad, aun teniendo en contra todo un
sistema prohibitivo.
Y es que durante el documental vemos donde
han sido confinados. Ya no porque sea una música irreverente o política (en
varios pasajes aluden a que no hacen música política) si no que el material que
producen conlleva cierta occidentalidad que debe ser reproducida en los
márgenes conceptuales y literales de la cultura iraní.
Fiestas clandestinas en el desierto,
moviéndose en el underground o tratando de negociar en imprentas clandestinas
para poder imprimir sus discos sin permiso; somos testigos del recorrido que
realizan ambos muchachos tratando de visibilizar dentro de sus medios su
música. Y es que más allá del atrevimiento de hacer la música que gustan y
apostar por un futuro incierto; es el miedo constante a la policía, a ser
capturado y castigado el que da el tono
al documental.
Una situación que ve su punto de escape con
la posibilidad de participar de un festival en Suiza. Una vía de salida que
cambiará el paradigma de ambos protagonistas y los situará en esa coyuntura de
tratar de emigrar de su país aun sin la certeza de poder asentarse.
En resumen, se puede empatizar o no con la
estética sonora de Blade & Beard (nombre del dúo) no obstante el trasfondo
social que se mueve detrás, entre la libertad de expresar y la incertidumbre
del futuro, le dan un backup sumamente potente a la cinta.
Breaking a Monster
Luke Meyer |
2015 | Estados Unidos | 92’
Discernir que se nos quiere contar, que se nos vela y que es realmente
autentico en un documental es -a grandes rasgos- una de las muchas aristas
desde las que podemos abordar la apreciación de una obra. En algunos se vuelve
mucha más clara esta cualidad, así como en otros está mucho más encriptada.
En el caso de ‘Breaking a Monster’ una cinta que busca documentar los
inicios de “Unlocking The Truth”, una boyband enfocada al metal, salvo por leves matices parece mucho
más la promoción de una marca como tal, siendo excesivamente amable por quienes
impulsan la carrera de estos niños, que una fotografía creíble de la angustia
por el éxito que se entrevé en algunos pasajes.
Y es que pese a esta capa de visible consideración para con algunos
personajes importantes de la cinta, como el manager por ejemplo, de forma algo
floja, y bajo ningún punto como foco central, hace notar el difícil camino que
toman niños que deben firmar contratos que no entienden, que anhelan jugar para
escapar un rato de las agendas en las que se ven insertos producto de la
repentina fama, así como las prohibiciones que conlleva una marcialidad
inherente al profesionalismo.
Como total consigue definir los anhelos y miedos de sus miembros, sin
más la escena en que uno de los niños ve un video en Youtube donde critican
abiertamente a su banda y él asume que han sido fichados por una discográfica
por ser niños y además por poseer piel de color, y aun con todo ello decide
continuar porque está haciendo lo que él siempre soñó, debe ser el momento central
de todo el recorrido. No obstante y aun con ello, todo lo que rodea a los
protagonistas es dibujado con un cariz excesivamente extraño y edulcorado que,
como mínimo, hace dudar de su veracidad.
Inedit Néscafé 2016 I : ‘Supersonic Attitude’
En su 13va
versión el festival de cine y documental Inedit Nescafé está centrando
su contenido principalmente en los 40 años del punk, como en una competencia
internacional diversa. En esta ocasión reseñamos cuatro obras que se encuentran
en exhibición. Desde documentales que recogen periodos específicos en la
historia de 2 grandes bandas inglesas como Blur y Oasís a un documental que
data de 1974 pero que recién se vio publicado este año tras la muerte de su
protagonista. Además claro está el documental de Don Letts que de alguna manera
aglutina el concepto de este año: La actitud Punk.
Punk Attitude
2005
| Don Letts | Inglaterra y EE.UU. | 90’
El punk es un género tan amplio y de bordes
tan poco discernibles que un documental
que trate de abordarlo puede generar un poco de resquemor. Sobre todo cuando no
se dedica a ser puntilloso o anclarse en una arista específica, si no que
intenta abarcarlo en su totalidad. El documental en cuestión que ya cuenta con
poco más de diez años de antigüedad, se lanza a ello. Por eso sitúa sus raíces
desde la actitud de tipos como Chuck Berry, Elvis Presley o el mismo ímpetu de
la Velvet Underground hasta llegar a mencionar sutilmente a bandas como Green Day o Blink 182.
De hecho en la búsqueda de una definición
que aglutine el movimiento -y para que nos quede claro desde un principio- lo
demarcan como: cualquier persona o colectivo que se termina levantando contra
lo establecido. Una determinación gruesa, algo tosca, pero que funciona.
De entrada sabemos que 90 minutos no dan
para contar una historia tan extensa. Por ende se dedica a delinear más que a precisar.
El desfile de bandas es apabullante: Blondie, The Screamers, Sex Pistols, The
Ramones, Dead Kennedys , Black Flag, The Stooges, MC5 etc. Por ende nos
paseamos por una línea de tiempo y una explicación sumamente didáctica de cada
uno de ellos.
Innegable es también el peso de los entrevistados,
que fueron protagonistas en la historia misma del punk. Aportando con anécdotas
(que hay a raudales) y que ayuda a cimentar el flanco lúdico de la cinta. Henry
Rollins sin ir más lejos, contribuye con varios comentarios sumamente lucidos.
Con todo ello es una pieza de celuloide que
se explaya de forma amable y es pedagógica en todos los sentidos. Casi un
tutorial para buscar los puntos de referencia en 40 años de historia, aun
cuando los 10 años desde su estreno ya le pesan un poco. Al final del mismo
aluden a la Internet como un fenómeno que posibilitaría una relación mucho más
horizontal entre el poder y el ciudadano de a pie ( y bueno, ya sabemos como se
terminó trivializando su uso).
Oasis:
Supersonic
2016 | Mat
Whitecross | Inglaterra | 122’
Acotarse a un espacio de tiempo escueto y
sumamente bien definido le suma mucho a este documental. Y es que siendo claros,
desde la partida sabemos que lo contado no es historia nueva: La formación de
Oasis, la relación tempestuosa de los hermanos Gallagher, el éxito de ‘Definitely
Maybe’ y ‘Whats the Story? (Morning glory)’, hasta llegar al mítico recital de
Knebworth.
No hay sorpresas. Ya se ha visto.
No obstante es la forma en que es narrado, apoyándose
en una dinámica visual atractiva y lúdica la que eleva este documental a cotas
sumamente disfrutables. La narración casi en primera persona por parte de Noel
y Liam. Entrevistas a su madre y cercanos, a la vez que una exposición eficiente
de los hechos, mitos y demases en que tuvo parte el grupo durante el periodo de
1991 a 1995 le dan un aire encantador que vuelve irrefutable la solidez de su
propuesta.
No hay muchas entrevistas o material de
archivo sin procesar. Siempre hay algo más, un retocado y preocupación gráfica
por lo que se cuenta y como se cuenta. Se refleja la época de mayor soberbia de
la banda, así como sus conflictos o las salidas poco pulcras de algunos
miembros (Sí, nos referimos Tony McCarroll).
No hay complacencia, ni satanización. Solo
la historia de como dos hermanos de la zona industrial de Manchester sin mucho
futuro por delante triunfaron, se hicieron superestrellas y marcaron hitos
dentro de la industria musical británica y mundial. Pero aun así jamás pudieron
escapar de la violencia implícita de las carencias y el abandono fraterno de la
infancia.
Blur: New
World Towers
2015 | Sam Wrench | Inglaterra | 93’
Redención. Así
definiría de primeras esta cinta que se centra en la grabación del último disco
de Blur (The ‘Magic Whip, 2015). Tuvieron que pasar 12 años para tener nuevo
material del grupo y la historia del mismo es a partes iguales interesante y
accidental.
Varados en Hong Kong durante su gira de reunión decidieron tontear un
poco en los estudios, desde donde posteriormente saldría el disco. Y la cinta
no miente sobre ello. Todo resulta algo azaroso. No hay grandes planes a largo
plazo. Todo se ve apostado en el ahora y entiende que la relación entre los
integrantes de la banda es delicado.
Las relaciones y el interés se muestran como un fino hilo que se
mantiene firme, no obstante es consciente de su vulnerabilidad. Particularmente
quien más toma protagonismo es Graham Coxon, principal artífice del octavo
disco de la banda de Colchester, es quien de alguna manera toma la dirección en
la post producción, guiando más no controlando. Y al mismo tiempo, como él
mismo explica, sin cambiar demasiado la esencia tosca que se dieron en las
fortuitas sesiones.
Se nota se divierten juntos otra vez. Se nota hay unos votos renovados
desde su reciente reunión, pero pese a ello son conscientes que esto durara de
forma natural lo que corresponda. Nada es para siempre dice Damon Albarn, y por
ello es que este registro, así como su contraparte musical, se vuelven muestras
de un instante en que las luces de neón imperantes y la soledad propia de estar
estancados, aun cuando fuera por poco tiempo, en un país donde no compartes el
lenguaje, a la vez que todo parece grandes construcciones superpuestas de
espacios claustrofóbicos, es que el tono y el ánimo del documental quedan
transmitidos claramente.
A Poem Is A Naked Person
Les
Blank | 1974 | EE.UU. | 90’
No sé si cabe dentro de los parámetros de un documental propiamente tal.
O es que es una inmersión en ‘La Corriente de la Conciencia’ de su
protagonista: Leon Russell.
Acompañante de varios músicos populares durante el siglo XX lo que
veremos durante la hora y media de duración de este documental no es una
historia o un relato lineal. Son más bien imágenes aleatorias que tratan de
diseminar por aquí o por allá una atmosfera que es difícil de seguir o
distinguir. Ejemplifiquemos:
En una escena podemos pasar de una conversación en un estudio
(recordemos que estas grabaciones datan del periodo de 1972 a 1974 y que fueron
recién publicadas este año) a un
narrador hablando del consumismo mientras en pantalla se observa el proceso
completo de una serpiente devorando una cría de pollo. O un tipo bebiendo
cerveza para luego comerse el vaso de vidrio. O personas que recolectan trozos
de edificios recién demolidos. Nada muy musical.
Se entiende que se busca contextualizar con el poblado propiamente
tal, y como este forma parte intrínseca de la música de Russell, no obstante todo
es sumamente poco gentil, y si bien la musicalización entre country y la
mística del ‘bayou’ logran armar una atmósfera; como recorrido es aburrido,
algo chocante e innecesario.
A veces la tosquedad suma, otras tantas –como en este caso- otro tipo
de edición le hubiese hecho ganar interés.
New Order : El llamado de la sirena
New Order, Music Complete Tour
Domingo 4 de diciembre, Teatro Caupolicán
Lotus Producciones
Lo de New Order anoche parece no deberse, ni responder, a una eventualidad o a alguna singularidad. Sus canciones no anidan su efectividad en ello, sino que se han ido permeando por una cantidad razonable de años en su público; sirviendo de OST tras cientos de fiestas o en la soledad misma de quien baile en su pieza, en las calles vacías o en alguna pista de baile de tendencia al neón. Es por ello que no sorprende que un repleto Teatro Caupolicán contrario al ánimo de resaca dominical habitual, no sólo llenara el recinto de San Diego, sino que además respondió proporcionalmente a la entrega de una banda de bagaje incombustible.
Todo parte con ‘Singularity’, un tema extraído de su último disco “Music Complete”(2015), mientras por las pantallas una serie de visuales que complementaran la performance de forma mucho más que adecuada toda la noche, muestran secuencias de clavadistas. Es el punto de partida. No hay vuelta atrás.
Le siguen ‘Ceremony’, ‘Academic’ y ‘Crystal’. Con eso basta, una triada sólida que echa mano a lo reciente y a tracks clásicos. La multitud hace lo suyo: bailar. Bailar como esquizofrénicos en su metro cuadrado, ya sea mirando el suelo o alzando las manos mientras las luces dejan entrever una que otra polera del “Unknown Pleasure” de Joy Division que ya parece un uniforme institucionalizado.
Bernard Sumner parece ignorar los 60 años que lleva a cuestas, gozando de una manifiesta vitalidad en su interpretación. Cinéticamente muestra una inquietud moderada, no obstante conseguir alcanzar las cotas que exigen la mayoría de sus canciones es una labor exigente, siendo un valla que salta cómodamente. Lo litúrgico de ‘Your Silent Face’, alto tema de “Power, Corruption & Lies” (1983), es prueba de ello. Profundidad y solemnidad.
‘Tutti Frutti’ viene a confirmar algo que siempre es motivo de cuestionamientos en giras de este tipo: el material a promocionar. “Music Complete” pasa la prueba con varias canciones de estatura que pueden pararse de frente con el material más popular del grupo. En particular en este tema la redimensión que le da la ejecución en vivo consigue amplificar aún más la cadencia que ya se asomaba en su versión de estudio. Además cimienta el camino para una seguidilla de tracks que parecen no dar tregua a los asistentes.
¿Se puede esperar que ‘Bizarre Love Triangle’ no reviente la cancha? Difícil. O que tocar ‘The Perfect Kiss’, ‘True Faith’, ‘Blue Monday’ y ‘Temptation’ seguidos no provoque otra cosa que exprimir a los bailarines más avezados de entre el público. Más que una apuesta sobre seguro es la confirmación del poderío y consistencia de un cancionero que se niega a perecer por el tiempo ya que se alimenta de la vida misma que le brinda la juerga y la animosidad cadenciosa. Un uróboros de neón.
Esta es la tercera vez que New Order se presenta en el país, no obstante, el añadido especial de esta ocasión es que en unos días más tendremos a Peter Hook en el mismo recinto. Parte íntegra de Joy División y de los mismos New Order hasta hace unos años , junto a Bernard Summer y Stephen Morris configuran los resabios de un grupo icónico que de alguna manera formó un correlato con sus oyentes. Una ambivalencia entre la euforia del baile y el ensimismamiento de su espectro más grisáceo. Es por ello que la alusión a una figura tan imperante como la de Ian Curtis es necesariamente visitada para que no se transforme en un elephant in the room. ‘Decades’ y ‘Love Will Tear Us Apart’ se encargan de ello. Parecen la ofrenda necesaria. Un gesto que se agradece. El tributo está rendido.
No hay más que agregar. Siempre habrá peros. Ciertos coros de voces femeninos grabados tal vez, pero eso sería caer en lo majadero. La sordera, la gratitud y todo el movimiento invocado la noche anterior es de difícil parangón. Una ceremonia necesaria. Una ceremonia singular.
Stories of Your Life and Others - Ted Chiang
| Aproveché el hype que me dejó la película de Villenueve para comenzar este compendio de relatos, que una vez leídos tengo que decir me dejaron sumamente satisfecho. Las formas en que arma y -más importante- finiquita sus historias Ted Chiang no se sienten finalizadas de forma abrupta o pareciesen buscar un plot twist rebuscado. Avanzan con naturalidad siempre, incluso 'La Torre de Babilonia' que parece tener un termino algo tosco no se queda en eso y con un texto bien pronunciado nos habla sobre la circularidad, o derechamente sobre lo divino pero desde una perspectiva en donde la ingeniería y la arquitectura parecen tener todo el protagonismo. Pero tal vez lo que más captó mi atención fue el sinnúmero de temas que trata en cada relato y que parecen evitar con éxito cualquier tópico sobrerevisitado como la religión ('El Infierno es la ausencia de Dios') o mejor aun en 'Comprende' donde se trata el tema de la superinteligencia de forma mucho mejor planteada que en , por ejemplo, la pobre 'Limitless'. La visión del mundo, como mejorarlo, el uso del lenguaje como una herramienta ('La Historia de Tu Vida', '72 Letras') o la apreciación de la belleza desde diferentes perspectivas (¿Te gusta lo que ves? ). Creo seguiré adentrándome en la ciencia ficción por vías como esta. |
Festival Fauna Primavera 2016: Where The Lights Get In
Sabado 12 de Noviembre, Espacio
Centenario
Son
cerca de las ocho de la tarde y el arrebol tiñe los rostros de Bobby Gillespie
y Kurt Vile que tocan juntos ‘Damaged’ de Primal Scream en el escenario ‘Adidas
Originals Stage’. Una postal maravillosa de describir ( y de oír, ver y
sentir). Y es que si bien esta sexta versión del festival no se quedó corta a
la hora de momentos de esta índole, más el backup prestado de versiones
anteriores que asegura cierto nivel de calidad. La elección de un nuevo terreno
donde llevarlo a cabo, más un line up acorde al espíritu del festival, pero que
tal vez careció de un cabeza de cartel más poderoso, entra a mover la variables
del total consiguiendo un resultado satisfactorio pero que deja la sensación
que pudo ser más.
Partamos
por el terreno y acceso. Evidentemente Espacio Centenario es mucho más
accesible que Espacio Broadway, aun cuando tampoco se ubique en un lugar
céntrico que evite una peregrinación relativamente larga, el flujo de locomoción
publica lo hace un sitio mucho más viable. En cuanto a extensión es un lugar
muy amplio y de un suelo polvoriento y algo pedregoso. No habían muchos árboles
ante lo cual se instalaron varios sitios con quitasoles o lugares sombreados
donde sentarse para amortiguar un día soleado que se vió -afortunadamente-
menguado por la aparición de nubes que bajaron la sensación térmica. Otro punto
sumamente rescatable es la posición de los escenarios principales, que al estar
armados en una depresión permitían una vista, y escucha, de ambos sumamente
buena desde casi cualquier punto del festival. Se extrañó, eso sí, sitios donde
conseguir botar basura.
“Bailar
en los polos”
En
cuanto a lo nacional los escenarios principales tuvieron a dos representantes
de nuestro país: Camila Moreno y Adelaida. Siendo la banda de Valparaíso los
primeros en tocar a eso de las 12:50 de la tarde cuando aún no había mucha
concurrencia, pero que a base de una ejecución potente, unas visuales
estéticamente atractivas y canciones como su nuevo corte ‘1999’ que no pueden
dejar indiferente fue que consiguieron atraer la atención del público en el
corto trecho que se les asignó. En cuanto a Camila Moreno es alguien que ya se
maneja en el formato de festival, así como tiene preparado un show que se adecua
a instancias de este tipo. ‘Libres y Estúpidos’, ’Tu Mamá Te Mató’ e ‘Incendié’
suenan poderosas en vivo pero dejan espacio para otra clase de momentos más
calmos como con la canción: ‘Te quise’. ‘Mala Madre (2015)’ ha rendido buenos
frutos en la carrera de Camila y, como se viene viendo hasta la fecha, ha
conseguido cimentar y nutrir mucho su show en vivo que cada vez es un poco más
grande y flexible, aun con la aparición de ciertos problemas técnicos, que se
repetirían con otros grupos del festival.
‘Give me all your money and i’ll
make some origami , honey’
Una
característica que no se le puede negar a Fauna Primavera es que están
sumamente pendientes de los sonidos que emergen año a año, y por lo general,
consiguen traer bandas o artistas con discos que están causando cierto ruido. Courtney
Barnett y Kurt Vile son claros ejemplos de ello. ’Sometimes I Sit and Think,
and Sometimes I Just Sit (2015)’ y ‘B´live I’m goin down (2015)´ estuvieron
dentro de lo mejor del año pasado y en esta pasada sus creadores tampoco
quedaron cortos con sus shows.
Kurt
Vile es un tipo de posturas plagadas de tics, que se acrecientan cuando toca,
una pose desgarbada y una melena que cubre casi por competo su rostro dejando
la mayoría del tiempo a la vista solo sus manos mientras va ejecutando su
repertorio. Y es que el oriundo de Philadelphia pareciese tener un alma vieja,
de esas que no se mueve demasiado, no interactúan en demasía con su público
pero lo deja todo tocando.
Cuando
toma su banjo en ‘I´m Outlow’ o la guitarra electro acústica en ‘Baby Arms’ y
‘Wakin On a Pretty Day’ marca el vaivén pendular de si mismo más el de su banda
de acompañamiento, The Violators, una asociación fructífera que retrotrae a lo
hecho por sociedades clásicas como Neil Young con la Crazy Horse. El cambio
constante de guitarras no obstruye la mantención del espíritu que gobierna la
presentación: esa sensación de aletargo eléctrico que solo se vio interrumpida
en una mucho más desbocada interpretación de ‘Freak Train’. Un show implosivo.
Sin catarsis. Aun con interpretaciones redondas como ‘Jesus Fever’ o ‘ KV
Crimes’ la aspereza sonora fue la que reinó.
Por
el otro lado está Courtney Barnett la muchacha australiana que converge su
música desde una óptica que tiende hacia la detonación. Deja de sonar ‘So Long
Marianne’ de Leonard Cohen en los parlantes y sube la compositora adornada
simplemente con una polera blanca y una sonrisa constante que es su primer
escarceo con el público chileno.
Sin
embargo serán ‘Small Poppies’, ‘Dead Fox’, ‘Elevator Operator’ ´Depreston’ o
‘Avant Gardener’ que sonaron áspera y enérgicamente (como debían sonar) las que
la hicieron conquistar su escenario, cubrir expectativas y rebasarlas de hecho.
Un acto que se sintió consumado con ‘Pedestrian At Best’ la que terminó
catapultando el show como uno de los mejores de la jornada. Todos coreando.
Ella apenas alcanzando a pronunciar cada frase de su canción mientras la
guitarra no paraba de sonar con la tosquedad requerida. Un instante para la
posteridad.
“Oú
va Le Monde”
La dosis de baile y sicodelia parece un ingrediente que no debiese estar ausente en este festival. Prueba de ello es el paso de Tame Impala o Bomba Stereo entre otros en ocasiones anteriores. Para esta versión 2016 ‘La Femme’ pondría la cuota de baile entre movimientos y vestuarios estrafalarios más un coctel de pop de ineludible eficacia. Cosa de haber visto al publico moverse como locos durante la pegajosa ‘Ou va Le Monde’ siendo las una de la tarde con un sol que no perdonaba. Con respecto a la sicodelia esta llegó junto a ‘The Brian Jonestown Massacre’ quienes con una ejecución prolija se hacen un hueco entre lo destacado de la jornada. ‘Who’, ‘Anemona’ y sobretodo ‘Vad Hände Med Dem ? hablan de ello.
Primal
Scream: Rocks
Air y Primal Scream eran los headliners para este año. Un peso que dejaba al primero con cierta responsabilidad sobre sus hombros para cerrar la jornada de día del mismo y que cumplió de forma bastante alta el cometido. ‘Cherry Blossom Girl’, ‘Venus’, ‘Alpha Beta Gaga’ entre otros consiguieron, me atrevería a decir, sorprender y enganchar a un público muy dispuesto a dejarse llevar.
No obstante quién sobresalió en su labor fue Primal Scream con un set de quince canciones y un espíritu incombustible lo dejó todo en el escenario, así como la cancha que no paró de bailar en ningún momento. ‘Where The Lights Gets In’ seguido por ‘Jailbird’ y ‘Accelerator’ sembraban e incitaban al baile guiados por un Bobby Gillespie que parece no saber de agotamiento.
Provocar un pogo con ‘Swastika Eyes’ es un hito que rara vez se ve en este festival, bueno, Primal Scream lo logró y no conforme con ello le siguió con ‘Loaded’ del ya clásico ‘Screamadelica (1991)’, la rítmica ‘Country Girl’ más el hit por antonomasia del grupo: ‘Rocks’
‘Come Together’ , como viene siendo la tónica, cerró una actuación que incluyó hasta gente subiendo al escenario y siendo despachada por seguridad. Aun cuando no nos hayan mandado a matar hippies en esta ocasión todo terminó de la mejor manera:
Todos coreando, todos felices tras el mejor recital de toda la jornada.
Más
allá de un público que muchas veces pareciese ir por otros motivos a un
Festival de música, la relevancia que tiende
a tener como va o no vestida la gente o que no se podía obviar lo dispar
del terreno donde se ubicaron me parece esconde signos que debiesen ser
revisados con mayor ahínco. Una menor concurrencia pese a que los números
elegidos si estuvieron sólidos dentro de su área, y que tal vez la carencia de
un gancho más fuerte mermó este punto, hizo que faltara poco, pero faltó, para ese
paso final que hubiese dejado al Fauna
Primavera 2016 -que además se abrió como un espectáculo familiar este año- como
uno de los puntos altos de los shows en vivo del año.
https://melomanosmag.cl/2016/11/13/fauna-primavera-where-the-lights-get-in/
https://melomanosmag.cl/2016/11/13/fauna-primavera-where-the-lights-get-in/
ECSDLQHP - Run Run (2016)
El año pasado se habló mucho de
la emergencia de una nueva camada que como una fuerza natural buscó llenar
espacios que se creían desiertos, o bien y me parece mucho más correcto su uso,
crearon sitiales propios desde los cuales abalanzarse y tomar el liderato sobre
cómo y qué querían crear.
‘El Cómodo Silencio De Los Que
Hablan Poco’ -banda de largo título- forma parte esencial de esa fuerza, que ya
más que demostrada su importancia, parece empezar a inclinarse hacia una nueva
etapa. Con varias agrupaciones ya cerrando el proceso del lanzamiento de su
primer disco y lanzado puentes hacia lo que sigue en el camino, este ‘Run Run’
parece llegar a marcar de cierto modo el instante en que un movimiento se
encuentra: Ese de materializar las canciones e ir incrementando el alcance
tanto público como sonoro para pasar a lo siguiente.
Teníamos precedentes con ‘Tiempos
Bajo el Sol’ canción incluida en el Compilado 2015 del Sello Piloto, más
faltaba darle contextualización a la misma y de alguna manera este primer disco
consigue hacerlo. Aun cuando en su mayoría pareciese homogeneizar la
instrumentación por sobre los minutos cantados, que son como islas dentro del
disco, el trabajo al completo es una mezcla que saca brillo a lo más melancólico
del emo, a las melodías instrumentales y a poco disimulados coqueteos con el
folk nacional.
Como conjunto suena poderoso más
no desbandándose ni envaneciendo en vueltas que ricen el rizo, es equilibrado,
y es raro poder hacer uso del adjetivo a diestra y siniestra, no obstante lo
logrado por Mono Azul, Yaney Salgado,Franco Perucca, Sergio Barrales y Matías
Manriquez consigue calificar para ello. ¿Pruebas? La tristeza de ‘Jardín’ la
nitidez de ‘5’ y la bellísima ‘Caroline’. Ocupan su espacio. Ocupan su lugar.
Reflejan toda la calidez que una canción bonita debiese proyectar.
Y aun cuando individualmente los
resultados son obviamente buenos, no le hace el quite a la responsabilidad que
conlleva el dar identidad a un disco. No se escuda en el protagonismo que pueda
tener X canción por sobre el de Y canción. La narración de ‘Run Run’ es fluida
y como pocas veces consigue dar esa experiencia de escuchar los discos de
corrido. Revisitando un rito que tal vez se ve algo medrado por como consumimos
música hoy en día, pero que una obra como esta, me parece sumamente útil a la
hora de reposicionar ese viejo habito de escuchar canciones en el orden que su
autor dispuso y llenar con música estos incipientes días bajo el sol.
James Rhodes – Instrumental
Las biografías son lugares pantanosos y algo velados en cuanto a lo que quieren contar, ya sea cuando son escritas desde la perspectiva de un tercero, como en “Heavier Than Heaven” (2001) en la que el escritor se daba demasiadas licencias en cuanto a los pasajes que no podía completar con datos verídicos, o en autobiografías que tienden a caer en autocomplacencias y cierta amabilidad desmesurada hacia sí mismo, como en “Waging Heavy Peace: A Hippe Dream” (2012) del canadienseNeil Young.
Sin
embargo hay varias que consiguen escapar a estas trampas tan tentadoras y
consiguen plasmar de otra forma un retrato descarnado. Y es que si bien esto
último nunca nos será constatable en su totalidad, arman un relato de tal
intimidad que dificulta mantener un halo de cinismo que trabe la lectura.
En este
apartado podríamos encontrarnos con biografías como la de Mark Everett (“Cosas
que los nietos deberían saber”, de 2009) en las que la persona tras las letras
se presenta a sí mismo con todos sus defectos y anhelos a cuestas. O bien,
el libro que nos convoca.
En este
caso, el músico es uno dedicado a un área más clásica y cuenta en un lenguaje
sin demasiados aspavientos cómo la música lo ayudó a sobrellevar desde una
temprana violación, hasta su drogadicción, paranoias y fracasos matrimoniales.
Y es que es necesario enfatizarlo: J. Rhodes no esconde sus demonios
bajo la alfombra, sino que capítulo a capítulo trata de destapar todos los
trechos más densos de su vida, por dolorosos que sean. Es eso lo que genera de
una u otra forma una mayor conexión con el relato, quedando más claro el
génesis de sus problemas, así como la relevancia que tuvo la música en aliviar
las heridas.
"Los compositores y la enfermedad mental suelen ir de la mano, como los católicos y el sentimiento de culpa, o Estados Unidos y la obesidad. Schumann fue uno de tantos que padecieron depresión grave; se tiró al Rin y luego, como no había logrado suicidarse, se internó voluntariamente y murió solo y asustado en un manicomio".
Tampoco es
que sea un manual de autoayuda descarado. Más bien, hace uso de sus
experiencias como tal; no busca responder cosas, son simplemente las vivencias
de alguien a quién le tocó una ruta complicada y que encontró fortuitamente una
herramienta en la música clásica para poder amortiguarla. Hay una que otra
moraleja, sí, pero digamos que se subsana con los no ausentes toques de ironía
que se dejan caer de cuando en vez.
"Me fijo en mi vida en la actualidad y me doy cuenta de que no han cambiado demasiadas cosas: ahora fumo Marlboro, pero el tabaco y el piano son elementos centrales en mi vida. Las únicas cosas que jamás me decepcionarán ni pueden hacerlo. Incluso la amenaza del cáncer no sería más que una excusa para ver al fin Breaking Bad entero y ponerme de drogas hasta las trancas"
Y así,
hoja tras hojas nos enteraremos cómo el convertirse en padre desencadenó
desastres espantosos en su vida (“Creo que jamás llegaré a reconciliarme con el
hecho de que las pequeñas olas de mi pasado se convirtieran en un maremoto cuando
él nació”) y a la vez se trasformó en el motor esencial que lo empujó a buscar
la sanación. No obstante, no miente, día a día es una pelea continua consigo
mismo que probablemente no tenga fin, pero que con una escritura sencilla y
directa, consigue cruzar la pared y empatizar de una sola vez con el lector.
Schumann, Mozart, Goldberg, Bach.
Todos y cada uno son seleccionados bajo alguna pieza que se traspone a un
episodio de la vida de James Rhodes, realizando uno que otro paralelismo con el
tema en cuestión. Un desfile que hace de éste, la clase de libro que conmueve y
además contiene una banda sonora de tal magnitud, que parece una puerta de
entrada bastante lúcida para este tipo de música.
Un relato
que hace uso de en todo momento de su mayor activo: una historia sumamente
humana.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)









