The Killers - Battle Born (2012)



“...Elvis singin’ 'Don’t Be Cruel' and i wonder if you feel too” nos dice una de las líneas de ‘The Way It Was’, reflejando con su lirica y sonido por donde van las apuestas de The Killers en esta ocasión.

Una cuarta placa que expone un rescate algo descarado de toda esa escena Americana que parece estar siendo bastante rentable para sus contemporáneos, así como la herencia sónica -al parecer más viva que nunca- del inagotable Bruce Springsteen.

Que ‘Runaways’, primer single y segundo corte de “Battle Born” tenga una tremenda influencia en su huella sónica de The Boss no parece ya una coincidencia tomando en cuenta lo mucho que se le ha ocupado de referente los últimos meses, así como también describe el curso natural que, uno pensaría, la carrera de la banda de Las Vegasseguiría, luego de entrar de lleno en las murallas de sonido sintético de mano de “Day & Age” (2008). Por ende, se asume que esta placa se alimenta mucho de eso (más que claro en ‘Flesh and bones’) y de paso reiteran el mismo argumento usado desde el inicio de su carrera: los 80’s.

Una reiteración no exenta de trabas, ya que un largo proceso fue el transcurrido para que “Battle Born” viera la luz. Luego del receso de la banda el 2010 hasta que decidieran empezar con un nuevo disco el año pasado, se les vino encima un interminable cambio de productores, un desfile que vio pasar desde Steve Lylliwhite (U2), Brendan O’Brien (Pearl Jam) a Daniel Lanois (Bob Dylan) y que, contradictoriamente, no ocasionó ningún colapso en la identidad de la placa, la cual pareció alimentarse muy bien del matiz que cada uno de estos puso a las canciones.

Por otra parte decir que la banda de Brandon Flowers nos regala un giro radical o un tremendo disco estaría un poco alejado de la realidad, la verdad es que se sigue extrañando la épica de “Sam’s Town” (2006), que si bien se entiende que busquen nuevos horizontes, estos no han sido tan alejados de todo lo hecho hasta la fecha y a veces da la sensación de estar jugando, en lugar seguro en todo momento, en desmedro de un factor sorpresa cada vez  más ausente.

En esta pasada The Killers aprueba -por poco, pero lo hace- y de paso deja unas cuantas canciones para alimentar sus shows. ‘Here With Me’ o ‘A Matter Of time’ podrían encajar perfecto, no obstante -evitando pecar de inocente- y a la espera de un quinto lanzamiento, ojalá salgan de ese sitio donde se sienten tan cómodos y busquen un poco más de riesgo.

Band of Horses - Mirage Rock (2012)



Yendo contra toda esa cultura anti-spoiler imperante nos iremos de lleno a la conclusión de esta review: El disco de Band Of Horses es bueno, muy bueno y supera con creces a su anterior aventura discográfica “Infinite Arms”(2010). Esta sobre la media actual y se lleva un resultado envidiable. No obstante, con eso no alcanza.

Es inquietante saber que esto ya lo hemos escuchado muchas veces antes y que no viene precisamente a reinventar nada. ¿Qué tan relevante resultará de acá a unos años esta eficiente mezcla de rock-pop y folk sureño? Ante la pregunta, lamentablemente sólo podemos anteponer un buen manojo de incógnitas, dudas que se traspasan a la producción artística de las bandas contemporáneas, y se convierte en una debilidad que no parece ver la luz todavía, incluso se siente muy presente en el LP que nos convoca.

El disco es buenísimo, de una agradable atmósfera y una equilibrada población de eléctricos cortes y tracks acústicos (reflejados de forma clara  en ‘Dumpster World’, una pieza de dos partes opuestas pero funcionales). Lejos de cualquier madeja sónica, la banda de Ben Bridwell consigue dar en el punto sin inclinarse demasiado por ninguno de los extremos en los que juegan.

Siendo prácticos, consiguen que dos temas como la vertiginosa ‘Feud’ y una balada lacrimosa como ‘Heartbreak On The 101’ puedan convivir y de hecho acrecentar el resultado final sin ningún problema. La incomodidad no va por ese lado, pues no es en las canciones donde se encuentran las falencias, sino en la totalidad del LP y su falta de ambición.

Una marcada ausencia de búsqueda de atemporalidad es el que padece éste como tantos otros trabajos. Simplemente parece destinado a ser escuchado un tiempo y luego olvidado en alguna parte, no tiende a buscar la marca identificadora de los tiempos en que vivimos, y si esa falta de pretensión otras veces funciona -o al menos alcanza para subsistir - por acá sólo genera dudas de qué tan relevantes están resultando los accesibles trabajos de las bandas recientes.

¿Serán ‘Knock knock’‘Slow Cruel Hands Of Time’ o ‘Electric Music’ recordadas tras pasar por el filtro del añejado? La respuesta no parece muy alentadora bajo esta maquinaria donde la música es buena, pero parece venir con una inevitable fecha de caducidad. De todos modos el disco se gana el beneficio de la duda (por mezquino que parezca) y el añejado dirá.

Dinosaur Jr - I Bet On Sky (2012)



Algo ocurre con los minutos iniciales de este disco. Un algo que avanza como una sutil infección desde los oídos hasta el resto del cuerpo. Un dulce olor a gangrena, impregnado de fuzz. Desde la triada compuesta por “Don’t Pretend You Didn’t Know”,”Watch The Corners” y “Almost Fare”, una suave, pero compacta masa sonora procede a la invasión con su peligroso manto melódico.

Y es que la envolvencia y la fácil asimilación parecen ponerse de acuerdo con “I Bet On Sky”, para que maquine con total soltura su arsenal de canciones en un esfuerzo bastante productivo, sería mucho decir que solidifica una carrera de por si bastante maciza, no obstante hace una ejemplar muestra de capacidades en lo que ya se maneja, como decía al inicio del párrafo: melodías que encriptan lo filoso y riffs que traen consigo espinas purulentas.

Si como precedente tenemos la grandiosa labor que J. Macis logró el año pasado con “Several Shades Of Why” y el más que digno regreso discográfico de Dinosaur Jr. desde que decidieran reagruparse con formación original por allá en el año 2005, la vara se veía alta y aún así estos sobrevivientes a la nostalgia alternativa noventera siguen rugiendo tan fuerte como siempre y se despachan un disco de aquellos.

Desde funk artificial (“Almost Fare”), suaves lamentos que se deslizan (“Stick A Toe In”, “What Was That”) a explosiones de sonido y de paso una revisión a su propio legado con “Pierce The Morning Rain”, en una de las catarsis mejor logradas en los tiempos actuales. Low Barlow también pone lo suyo tanto en “Recognition” como en “Rude”, éste último un corte que trae a la mente ciertas reminiscencias al R.E.M más enigmático de finales de los 80’s. Son en definitiva todos los ingredientes de este combo sonoro que parece funcionar a pura química sin escatimar en dosis de pólvora a la hora de armar sus canciones.

Con esto Dinosaur Jr, reafirma lo que no muchos pares de su camada han logrado hasta la fecha, y eso es que el combustible de su música no pierda cuerpo tras el paso de los años, apelando a la composición en lugar de la nostalgia y de paso enrostrando que su trabajo está lejos, muy lejos, de extinguirse.

The XX – Coexist (2012)



El truco muchas veces no va en cuán fuerte puedas sonar, sino en cuanto eco tus susurros pueden generar. En el caso de The XX, su debut del 2009 resultó en una agradable placa que hacía un práctico uso de esto: escasez instrumental, el cual creaba universos de tensión sexual y comunicación sonora.

Este año decidieron volver con un trabajo cocido a fuego lento y que retoma las sendas de sencillez que los vieron triunfar hace tres años, pero ahora decidieron ir un poco más allá en la temática atmosférica (otro poquito más allá).

De hecho desde la partida con ‘Angels’ donde Romy Madley Croft nos recibe con volutas de ambient en lo que parece ser un coqueteo con la más sensual y oscura de tus noches, uno acepta que el sello sónico del grupo está más que interiorizado, y esa inconfundible simbiosis musical que ya han armado en base a esta propuesta minimalista -pero bastante honda a la vez- funciona muy bien.

Lo único que tal vez pueda generar ciertas interrogantes es cuánto más allá se puede llegar en base a tan pocos elementos. Y ante eso quiero creer que las posibilidades son más infinitas de las mostradas a simple vista, al fin y al cabo, con un esqueleto tan delgado los ropajes agregados pueden ser múltiples, teniendo una conexión  sólida con el centro de su música.

Se deja sentir también en la placa la poca presencia de ese efecto guitarrero-espejo que se manifestaba en temas como ‘Crystalized’ del disco anterior. Sin embargo, hay buenos acercamientos a éste en canciones como ‘Chained’ o ‘Fiction’. Por otra parte, ‘Try’ ha de ser lo más parecido a lanzar una piedra a un pozo sin fondo en formato musical y se escucha como si nunca se hubiese hecho antes.

Para el balance, “Coexist” perpetua esos endemoniados y fríos torbellinos emocionales de los que hacen tan buen uso como agrupación. Temas como ‘Sunset’‘Missing’ o ‘Unfold’ caben perfecto en la oferta final de la banda y, de cierta manera, no intentan abrir demasiado el ángulo de propuestas, sino seguir el guión que se han venido planteando lentamente desde sus inicios.

The XX parece el tipo de banda a la que el vértigo no le hace bien, por eso se toman las cosas fríamente. Un cálculo que se transfiere al común denominador de las canciones, unas que cada vez se vuelven más adecuadas para un invierno terriblemente helado, donde los temores y el sexo necesitaban ser musicalizados más que nunca. Si buscaban algo como Filmnoir indie, por acá lo tienen, y de muy buena salud.

Bob Dylan - Tempest (2012)



Hablar de Bob Dylan es como escribir sobre alguien a quien todos conocen, aunque sea sólo de nombre. Es el recuerdo de un pasado y un perfil para el futuro, como el encargado de retratar al mundo los últimos 50 años. Es el jovencito de pelo desordenado que cantaba sobre respuestas venidas con el viento. Es aquel rupturista que, obviando cualquier convención sobre folk, decidió electrificarse y renegar de unos cuantos adeptos. Es quien fue iconisado como un sobreviviente al caótico último tercio del siglo XX y quien siguió haciendo su música por medio siglo más, aún hasta hoy cuando lentamente se ha convertido en un viejo cascarrabias.

Y es que tanta ansia por valorizar su poesía deja muchas veces en segundo plano lo  cual oficialmente define a Bob Dylan: su música.

Música es lo que siempre ha hecho y dejó de ser un oficio para volverse un imprescindible, en gran medida gracias al peso que este último le dio. Incluso ahora con ya 71 años decide sacar su 35° álbum bajo el nombre de “Tempest” y seguir dándole a lo que siempre le ha resultado mejor, desde donde su desgastada y rasposa voz consigue expresar mejor lo que pasa por dentro del viejo Bob, y sobretodo por toda esa conciencia de mundo traído consigo.

“Tempest”, título de aparente alusión Shakespereana, incluye un sinnúmero de referencias algo torcidas y de un imaginario bastante crudo. En donde su narrativa corre con la mejor parte, desde referencias a John Lennon(‘Roll On John’) a la descripción del hundimiento del Titanic (‘Tempest’). Mueve las piezas de tal forma que el relato reboza magnetismo e intriga, resultado de la libertad facilitada por el haber realizado el trabajo de producción él mismo. Una producción que se deja notar sobretodo en el metraje de las canciones, pues en algunos casos exceden los 14 minutos y en otras superan los siete minutos de duración (‘Tin Angel’). Parece otra muestra de que Dylan hace lo que se le da la gana; Rock n’ roll en ‘Narrow Way’, un inicio bastante variopinto con ‘Duquesne Whistle’o blues en ‘Early Roman Kings’, hacen pensar que estamos ante un buen trabajo, algo desbandado en metraje, pero rico en lirica y con momentos realmente sobresalientes.

Lujos que se puede dar este hombre, al final con tanta historia a cuestas, y con una lírica tan elocuente. Al parecer, el viejo trovador tiene aún mucho barro en sus zapatos para seguir andando, así como canciones en su mente para seguir creando. Con sus detractores y todo, siempre habrá una buena excusa para escucharlo, aún cuando ya no sea más que un reflejo de su pasado (y su voz luzca más trizada), la dignidad le sigue sobrando.

Arranquemos Del Invierno EP (2012)




La sutileza emerge muchas veces como la mejor arma para encandilar. Otras tantas, lo hace para convencer de cuajo que la finalidad es mucho más profunda que la mera belleza que la cubre. Y un poco de ambas es lo que encontramos en el EP de Arranquemos Del Invierno, nombre con el quePablo Álvarez (Niño Cohete) decide bautizar este viaje solista.

Ya desde la partida instrumental con la etérea pulcritud de 'Canadá' nos lleva a sentir el paisajismo propio de este proyecto. Si bandas como Sigur Rós o Fleet Foxes guían al imaginario invernal de Islandia o un boscoso Seattle, Arranquemos Del Invierno hace algo similar pero basado en nuestra cosmovisión. Es decir, arrastra a esa escenografía dominada por el sur de Chile y este folk-pop se convierte en un puente (otra vez imaginario) a la tierra donde la lluvia y el verde parecen las únicas constantes posibles, así como también una bonita fotografía de delicadez y sensibilidad.

Una voz frágil como una pequeña llama que un ventarrón fuese a apagar en cualquier momento es la que Álvarez usa en sus canciones y que acopla perfecto con todo el minimalismo sónico de cortes como 'Los Planetas''Acertijos y Encrucijadas' o 'La Cruzada'. Y es también una buena conducción a la temática de búsqueda y viajes que se exhiben en toda la lirica.

Un EP con gusto a sur en todas sus facetas, que van desde lo central, como un enorme caudal que es lo musical, pero que también se alimenta de varios ríos tributarios como lo visual, en la que lagos nebulosos parecen ser los invitados de piedra en todos los temas. Una globalidad que hace de esta entrega un trabajo sólido en lo integral. Desde su arte (a cargo de Carola Josefa Aravena), hasta el folk inocente que intenta no ahogarse poniendo hasta el último suspiro en ello. 22 minutos totalmente recomendables y nebulosos en todo el sentido de la palabra.

Peter Murphy: Atmosfera violenta




Peter Murphy en Chile
29 de junio, Teatro Caupolicán

Había algo predispuesto el día de ayer, pues nadie podría imaginar mejor escenario para la música poética y oscura de Peter Murphy que la húmeda y lluviosa noche que nos regalo Santiago este viernes. Como anillo al dedo para el ex vocalista de la mítica Bauhaus, quien supo como sacar el máximo partido a los recursos que tenía a mano (tanto escénicos, como también apelando el carácter de leyenda en el que se ha vuelto su imagen), pues si bien el sonido falló por instantes de manera considerable, aún con ello la voz de este hombre de 54 años se mantiene vital consiguiendo -de sobremanera- disminuir cualquier imprevisto que pudo aparecer a lo largo del show, quedándose con un saludable saldo a favor que desgranaremos a continuación.

Primero que todo, el show de Murphy goza de una tremenda transversalidad tanto musical como a cuanto fanaticada se refiere, pues si bien entre el público la cantidad de cierto segmento etario era mayoría, también había cabida para generaciones más actuales. Y de eso es de donde se aferra Murphy, tal vez consiente o no, pues su show viene reflejando desde hace un buen tiempo gran parte de su carrera, retrayéndose a piezas de Bauhaus, de quienes sigue siendo fiel nunca ha renegado ni desconocido la gran escuela (familia) que fue para él, como de su más provechosa producción en solitario en los 90's. Y tal vez lo que le da la consistencia al show; sacando mucho material de "Ninth", su placa 2011.


Si "Ninth" es su mejor placa a la fecha no es materia de discusión por la mera infructuosidad que conlleva, pero de que es un proveedor de grandes temas, en esa lid la placa se vuelve imbatible. Al ser ésta la gira de promoción de ese disco, se ve potenciada totalmente. De hecho los grandes momentos de la noche, obviando a esos himnos sublimes que son 'Cuts You Up' o 'Strange Kind Of Love- Bela Lugosi’s Dead', las que brillaron fueron 'Velocity Bird' o la fantástica 'I Spit Roses'. Los covers también fueron notables, a 'Ziggy stardust' el apelativo de épico le queda chico, así como a 'Hurt' la atmósfera también. Mas ese recurso atmosférico no quedaría sólo ahí, ya que en 'Hollow Earth' y en 'Subway' resultan casi en una definición.

Peter Murphy sabe que puede echarse el público al bolsillo como si nada, y no sólo tiene conocimiento de ello, sino que hace escuela al respecto. De una interpretación sexual y contorneada, ocupa cada espacio y se hecha al hombro la interpretación. Claro, no sería lo mismo sin el violín eléctrico de Emilio Chino o la guitarra de Mark Gemini Thwaite, mas convengamos en que el peso sobre el escenario es de quien pone el nombre a la gira y ese no es otro que el delgado vocalista. Que haciendo usufructo de ello logra tapar cualquier problema técnico que aparezca, como los acoples de sonido en 'Memory Go'.

¿Momento altos?, pues hay muchos. 'Indigo eyes', cristalinidad total; 'Dark Entries' y'Stigmata Martyr', crudeza a toda prueba. Sin embargo, lo que persiste en la memoria cada vez que uno quiere saborear otra vez el show es una impecable capa de ambiente en que los actores como nunca violaron el atrofiado sonido y coronaron una noche casi redonda. Peter Murphy sigue jugando entre la más elegante calma y la violencia riffera mas inusitada, y de paso también enrostrando el buen estado en que se encuentra su voz .Como dice aquel dicho popular "Él que puede, puede".


Beach Boys - Thats why god made the radio




Sin darle muchos rodeos y solo al empezar con esto, uno puede asegurar que “Think About The Days” cabría perfecto dentro de las introducciones idóneas. Un piano algo melancolizado y unos pequeños tintes vocales que dan una idea de lo que viene a ser y representar este disco luego de 50 años de carrera. Ya en el final del tránsito por los senderos de la música popular viene a convertirse en el merecido autoreconocimiento que The Beach Boys le dedican a la música con la que han predicado por toda su carrera.

Un tributo a otros tiempos, donde la Radio era el medio por el cual las bandas tenían que cimentar su éxito. Una verdadera (y bella) nota de agradecimiento se deja caer con ‘That’s why God made the radio' (canción). Es que ante cualquier suspicacia que pudiese levantar esta obra, Wilson y compañía cumplen no siendo ambiciosos y sobretodo dejando que su música cante con ellos. Siempre acompañados por melodías y un escuadrón de armonías vocales por las que parece el tiempo ni siquiera ha pasado.

No hay muchos signos en los cuales aferrarse tampoco, sobre todo a la hora de poder traducir esta colección, ya que siendo ésta “tan a flor de piel” apela a sensibilidades escondidas en cada uno. La música que tu padre pondría un sábado se convierte en la música que tu escucharías por las mañanas con este álbum. Difícil no quedar sin aliento con ‘Shelter’ o ‘The Private Life Of Billie and Sue’. O aún más con ‘Isn’t it Time’. Éstas son las fotografías de que las voces de Al Jardine, Mike Love y Brian Wilson parecieran haberse acogido a alguna cláusula temporal para quedar intactas, tal como sonaban hace veinte o cuarenta años atrás.

En un rotundo refugio de la tormenta se va convirtiendo “That’s why God Made The Radio”. Uno claramente adornado a la vieja usanza y que sin temor a lanzar ciertos reflejos anticuados alcanza su objetivo final. Si aún son más acuciosos y convencerlos de que los Beach Boys la hicieron por quincuagésima vez es una tarea imposible, recurran a‘Day break over the ocean’ o ‘Beaches in my mind’. Ambos terrenos en los que Mike Love tiene un desempeño vocal a partes iguales armónico y fresco. Difícil renegar de tan sanos aportes que, si bien no son puntales del álbum, nos dicen en qué condiciones están las voces de estos viejos ballenatos.

‘Summers Gone’ es la que tiene la función más complicada dentro del conjunto, ya desde su título anuncia con algo de solemnidad que esto se acaba. ¿Se acaba para que? o ¿Para quién? Pues para la placa es el cierre ideal. Para los Beach Boys tal vez, con ese mar sonando en los últimos pasajes (uno no puede imaginar un escenario más idóneo para ellos), a fin de cuentas es el finiquito a una placa dignísima y que sigue perpetuando el legado sonoro de estos habitantes de la eterna California. Pero lo mejor sigue siendo que la vuelven a hacer. A la antigua, pero la hacen.

Radiohead - OK Computer (1997)




Paisajes cáusticos, hombres deshumanizados, maquinas alborotadoras y rebeldes alienígenas. Piezas de un sistema, donde la sinergia se pasea seguido por la vida. Donde formas parte del todo. paisajes industriales, con calles llenas de papeles numéricos. Es el sonido y la visión de mundo que me da este disco. ¿En que momento nos hicimos calculadoras?

El sonido de este trabajo, el más importante de los 90 sin desmerecer el Nevermind de Nirvana, es irrevocablemente conceptual (aunque la banda diga lo contrario). Dándole al grupo una connotación superior y subiéndolo un escalón por encima de sus pares generacionales. Es decir, adquirieron fama y reconocimiento (la peor pesadilla de su vocalista Thom Yorke).Decantando a la postre en la inspiración de cientos y cientos de agrupaciones nuevas , que veía reflejada su música en los acordes inhumanos y acelerados de estos rockstar renegados y resentidos, con los movimientos acelerados del siglo XX, que aun no cesa. Remontándonos al tercer disco propiamente tal, nos sucumbe con ligeras melodías (algo depresivas) para introducir en medio riffs agudos, como cuchillas en espalda y algo de atmósfera electrónica muy esquizofrénica.

Abre Airbag con una declaración de supervivencia y el inicio de una guerra decadente, sumado a ese sentimiento grisáceo cíclico, le da paso a Paranoid Android, y es difícil explayarse al respecto. Tres canciones entrelazadas a la perfección y bruscamente (dicho sea de paso) Una espiral constante de ira represión y auto exclusión, no somos mas que ovejas en un rebaño. Subterranean Homesick Alien tiene como ese aire muerto, pero que no da escalofríos como Climbing up the walls, sin embargo te dejan como a medias moribundo. Como una mala noche sucumbida por pesadillas electrónicas y números binarios. Exit music (for a film) perpetua el aura inerte y solo vuelve el alma al cuerpo con la bella Let down y sus sonidos luminosos. A la vuelta de la esquina se pasea Karma police otro clásico a estas alturas, de esas baladas que hacen arder. Como una reprimenda de hecho ¡pórtate bien humano cochino o el policía del karma te va a castigar!.Fitter Happier, sirve como catalizador y nos entrega los secretos para llevar una vida plásticamente llevadera. Electionering llega a revolver el ambiente en espirales constantes de distorsión y energía incesante. 

Empezamos a escuchar las primeras notas de esa canción de cuna que las mamas robot le cantan a sus hijitos androides antes de dormir, esta cancioncilla tan simple y que divaga entre neones azules oceánicos, tildada de imperdible de inmediato, por nombre lleva No surprises. Rememora muerte y resurrección? o una caída abismalmente brillante. Decidan ustedes. Lucky, ya nos habla de tonos más vistos, pero con un desgarro cierto y cierra de manera perfecta The tourist con su mensaje de lentitud y ese ruido de microondas, tan adecuado.

En ruta al sonido de esta década


The Black Keys – El Camino (Nonesuch, 2011)


*Entrada publicada en Melómanos Magazine el 23 de Marzo de 2012. Revísela en el siguiente link

Nunca el dúo de Akron, Ohio sonó tan accesible como en la placa lanzada a fines del 2011. Es que por las venas de Dan Auerbach y Patrick Carney parece correr una especie de rock neo-sónico de difícil elusión. Y casi sin querer parecen destinados a comandar el sonido americano de esta década.

Fieles a la postura que vienen predicando desde "The big Come Up" (2002), lo suyo no es comercializar su sonido por buscar consenso mediático, si no de lleno llevarlo hasta los limites que este pueda ofrecerles. Tentativa que ya se veía venir con el multifacético"Brothers" (2010). De ahí se entiende que nos topemos con cortes de la talla de 'Dead and Gone' o 'Run Right Back', pareciendo ser una de esas obras edificadas en contrastes. 

No obstante pese a esta incesante persecución, la colección 2011 sigue sonando a The Black Keys por donde se le mire. Síntomas propios de que el sello que han construido a lo largo de su carrera está más vigente que nunca, sacudiéndose un poco de la melancolía e internándose de lleno en la maquinaria del rock-blues versión siglo XXI. Todo con tal de demostrar que no vienen a “repetirse el plato”. La batería de Carney suena potente, acelerada incluso para los tiempos en que acostumbraba a moverse y bueno Auerbach parece un mago incesante de riffs, que trastornan por la mera simpleza con que los dota de diversidad. 

La placa en si nos lleva desde esa temprana impresión esquizofrénica que produce la pegajosa “Lonely Boy” a la corrosiva “Mind Eraser” internándonos en un viaje por diferentes decibeles y texturas, donde el sonido se vale de si mismo para enrostrarnos actitud y sobre todo variantes. El arsenal de canciones no se hace esperar, lo sintética que pueda sonar “Nova Baby” contrasta de lleno con una interpretación brillante que no cae en clichés. A sí mismo “Gold on The Ceiling” puede presumir de una guitarra punzante, al igual que “Little Black Submarine” donde la interacción entre lo acústico y eléctrico parecen formar un equilibrio rotundo. 

El intentar desmembrar “El Camino” puede resultar tan dañino como el obviarlo, dueño de un sonido propio y ambicioso (sin ser necesariamente excesivo), deriva en un álbum que parece esconder entre track y track los secretos de una de las bandas más sorprendentes y refrescantes de los últimos tiempos.

Greatest Hits 2011

Lo bacán de lo bacán sin orden alguno



















Películas

Submarine (2011)
Cinema Paradiso (1988)

Libros

Juego de Tronos - George R.R. Martin
Choque de Reyes - George R.R. Martin
Tormenta de Espadas - George R.R. Martin
Danza de Dragones - Geroge R.R. Martin
20th Century Boys - Naoki Urasawa (Incompleto)

Series

Game Of Thrones (Temporada 1)

Discos

El Camino - Black Keys
Suck It And See - Arctic Monkeys
Submarine - Alex Turner
San Sebastian - Fernando Milagros
Flores Como Gatos - Colombina Parra
Brothers (2010) - Black Keys
Humbug (2009) - Arctic Monkeys
Helplessness Blues - Fleet Foxes
Fleet Foxes (2008) - Fleet Foxes
This Is Hardcore (1998) - Pulp

Hechos Pulentos

Irse a Vivir solo
Los Viajes a Valpo todos los findes <3
U2 con el Gabo y La Mari
Pearl Jam con el Roro